El presente estudio tiene por objetivo comprender el verdadero milagro de ser hechos pueblo de Dios, 

por encima de los milagros de sanidad física o provisión material, que con tanta frecuencia realizó el Señor Jesús durante Su ministerio.

Veremos que El Evangelio de San Marcos es un Evangelio rico en milagros.

Nos da una cantidad inapreciable de detalles que nos permiten conocer muy de cerca al Dios Todopoderoso que nos cubre.

¿Cual es el verdadero milagro?

Analizaremos el Capítulo ocho del Evangelio de San Marcos.

Pero antes de iniciar este  capitulo, es importante ver de dónde venía el Señor Jesucristo y que es lo que ha hecho.

Las enseñanzas que aprendemos:

Y así podemos apreciar que viene de darnos dos grandes enseñanzas:

  • Del capítulo 7:1-23, el Señor demuestra que no hay alimentos inmundos ni alimentos puros, que lo que contamina al hombre es lo que sale del corazón.

Con este hecho el Señor Jesús quita la línea, abre la frontera hacia aquello que el pueblo judío, el pueblo elegido, consideraba inmundo: El pueblo gentil.

  • Del 7:24-30 nos relata el milagro precioso de la mujer siro-fenicia, que además de ser un milagro que nos estremece,

es un milagro que extiende el amor divino hacia nosotros, hacia los gentiles, rompiendo así, la frontera que dividía al mundo gentil del mundo judío;

Une a la gente inmunda y  pagana,  con la nación “santa”.

Viendo con nuestros propios ojos, como este hecho hace caminar hacia nosotros al Salvador y Redentor.

Vemos a Cristo caminando hacia lo que hoy es su iglesia¡

Estos hechos son de vital importancia para comprender la grandeza de la obra relatada en el capítulo ocho de Marcos, que será nuestro objeto de reflexión en este estudio.

Eventos claves:

Así, encontraremos tres eventos claves en los que profundizaremos y que nos llevaran a conocer la naturaleza del verdadero milagro:

  • El milagro de la alimentación de los cuatro mil, que ante nuestros ojos es impresionante – aunque más de alguno podría decir “repetitivo”

 y que va más allá de la provisión material y más allá de toda religiosidad.

  • El milagro de sanidad realizado a un ciego, que podría considerarse un milagro pequeño por haberse realizado solo en un individuo,

un milagro que no tiene el carácter colectivo de la bondad divina.

  • Y finalmente, veremos lo que es verdaderamente un milagro, lo que será comprendido en dos expresiones importantes de nuestro Señor Jesucristo:
Texto de referencia:

“y vosotros ¿quién decís que soy?… y “comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho”

Marcos 7:29-31

Que sea El Espíritu Santo ayudándonos a comprender la grandeza y profundidad de la Palabra Dios,

que nuestra mente pueda ser transformada y podamos ver cuál es el milagro que hace del cristiano, un verdadero Hijo de Dios.

  1. Lo que un gran milagro hace:

Y leemos la Palabra de Dios en

Marcos 8:1-10 “En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos,

y les dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; 

y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.

Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto? 

El les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete.   Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra;

y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud.

Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.  Y comieron, y se saciaron;

y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. 

Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.  Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta[1]

  • Un gran milagro:

Este es un gran milagro, que de alguna manera ya se había visto en la multiplicación de los 5,000.

Pero lo que hace realmente maravilloso este “gran milagro” es que la compasión que esta multitud despertó en el corazón del Señor,

No fue porque les vio como “ovejas que no tenían pastor” (6:34),  sino porque “ya hace tres días que están conmigo y no tienen que comer” (v. 2).

Esta era una multitud que se maravillaba ante las grandes sanidades y milagros que hacia Jesús, y con ello “Glorificaban al Dios de Israel” (Mateo 15:31)

  • Importante: No confundir:

Es un milagro hermoso que no debe confundirse ni verse como repetido (respecto al milagro de la multiplicación de los cinco mil)

porque esta acción que habla del Dios portentoso de Israel, está dirigido a una multitud que no es judía, a una multitud en su mayoría gentil:

“Manifiesta su compasión no solo por el pueblo del pacto, sino incluso por los ajenos a él. En cuanto a este territorio era predominantemente gentil”[2]

Ver Mateo 15:31de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados,

a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.[3]

  • Un milagro para los gentiles:

Este evento nos permite contemplar al Señor Jesús caminando hacia nosotros, pues como lo dice Juan 1:11 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.[4].

De manera maravillosa podemos ver el plan redentor de la Trinidad extendiéndose a todas las naciones, a su iglesia, ¡a nosotros!!

2. Más allá de los ojos: El Milagro que No se Ve

Y vemos a sus discípulos responder ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?” 

Como si no supieran quién es Jesucristo, como si no conocieran su poder, su omnisciencia, como si no le hubiesen visto actuar antes.

Es una respuesta que nos puede llevar a pensar varias cosas:

Podríamos pensar que a los discípulos ya se les había olvidado el gran milagro que presenciaron en la multiplicación de los cinco mil.

Que ya habían olvidado el poder multiplicador de su Señor

y con ello “los discípulos no habían tomado en serio la lección que debían haber aprendido.

Por eso hablaron de aquel modo, y dijeron que en aquella región desolada sería totalmente imposible encontrar pan,

especialmente  conseguir tanto como para satisfacer la necesidad de aquella enorme multitud”[5]

Lo que no sería raro, pues la mente humana es pronta para olvidar

y el corazón del hombre endurecido para mantener gratitud ante el favor divino,

de manera que no actuamos tan diferente a los discípulos del Señor donde

“Su fe es tan exigua que no son capaces de pensar que Jesús puede dar de comer otra vez a la multitud hambrienta”[6]

  • Posibilidad de una respuesta humilde:

Pero también cabe la posibilidad que esa fue una respuesta humilde de los discípulos,

“aunque la pregunta aquí es la misma que se hiciera cuando Él dio de comer a los cinco mil,

Los discípulos, evidentemente, al hacerla ahora, querían decir únicamente que ellos no tenían los medios de dar de comer a la multitud,

dejando humildemente que el Señor resolviera hacer aquello que fuese más conveniente”[7]

Esta posición podríamos apoyarla en tanto que El Señor no se ve molesto ante la respuesta,

y tampoco les pone a prueba, sino que inmediatamente procede a resolver.

Lo hermoso aquí, es encontrarnos nuevamente con el Jesús sensible y compasivo, que una vez suple la necesidad espiritual de la multitud,

pues se mantuvo tres días enseñándoles, ahora suple su necesidad física.

  • El milagro que los ojos no ven:

Y con ello comprender, que aun cuando nuestros ojos ven las manifestaciones sobrenaturales de Dios en nuestra vida,

el verdadero milagro de Jesús va más allá de nuestros ojos:

¿pudieron las multitudes ver el milagro de la multiplicación?

¿O solo sus discípulos lo apreciaron? “exactamente en qué momento ocurrió el milagro?

¿”En sus manos”, es decir, mientras partía pedazos adecuados y los daba a sus discípulos?

Esto es lo que probablemente sucedió, aunque no se afirma explícitamente”[8]

¡Los ojos de los discípulos presenciaron de primera mano el milagro! ¡Y aun así, al igual que ellos, nos cuesta ver!

3. Más allá del alimento físico: Alcanzar Al Pueblo Elegido

Y dice la Palabra ”y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.” después de alimentar a los cuatro mil,

y se logro solo con siete panes y unos cuantos pececillos, que el Señor había bendecido, como era la costumbre judía.

el milagro más grande: alcanzar a los elegidos

Fue tal la multiplicación que los sobrantes fueron mayores a los del milagro de los cinco mil:

“el canasto usado en el caso de la alimentación de los cuatro mil era probablemente más grande.

Así parece deducirse del hecho que un canasto parecido fue lo bastante grande como para contener a Pablo y bajarlo desde un muro”[9]

demostrando que la provisión de Dios para las necesidades de los que le temen, es más que suficiente.

  • Los milagros no son para conversión:

Debe llamarnos la atención, el hecho de que en ambos milagros de multiplicación, se deja ver “la lentitud y la torpeza de los discípulos,

aun cuando se veía la realización de un segundo milagro similar”[10]

Y que luego de esto, las multitudes que habían comido hasta saciarse, se fueron,

dejándonos claro, que los milagros en sí mismos, no convierten a nadie,

pues aun ni sus discípulos habían comprendido Quién era Jesús y cuál era el verdadero milagro.

Por mas alimento físico que El Señor proporcione, es necesario alzar los ojos y ver más allá de la provisión física,

más allá del pan sobre la mesa, más allá de un estomago lleno, de un cuerpo sano; es preciso verle a Él,

Verle a Él como verdadero pan de vida, como el agua viva que sacia nuestra sed “para no volver a tener sed jamás”.

Es necesario ir más allá del alimento físico, para no terminar igual que las multitudes, con el estomago lleno, pero lejos del Dios Verdadero.

4. Más allá de la religión

Marcos 8:11-13 “Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle.

Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación?  

De cierto os digo que no se dará señal a esta generación. Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera. “[11]

  • Búsqueda de señales:

Todos los judíos buscan señales o pruebas que demuestren que Jesús es quien Él dice ser,

y es esta demanda la que lleva al Señor a “suspirar profundamente”, a “gemir en su espíritu”,

pues el milagro de la multiplicación no era para ellos un verdadero milagro:

“Después de todo, lo que él había proporcionado era mero pan terrenal, “no pan del cielo” como Moisés lo había hecho.

¡Que produzca “una señal del cielo! Sí, que haga lo que Moisés había hecho”[12]

Para ellos no valían las sanidades ni milagro alguno que había obrado el Señor,

de manera que no era suficiente “restablecer a los lisiados, curar a los enfermos, limpiar a los leprosos, calmar las olas,

o alimentar a los hambrientos e incluso resucitar a los muertos. Pedir todavía más señales era, evidentemente, un insulto”[13]

Con todo ello El Señor opta por dejarlos, negándose a dar señales a tal generación,

pues ellos estaban aferrados a creencias populares:

  • La señal del Mesías:

“Precisamente, una de las creencias populares de aquel entonces era que cuando el Mesías apareciera lo haría sobre el pináculo del templo,

proclamando la liberación de Israel y desplegando una luz del cielo como señal de que era el Mesías”[14]

Les era imposible comprender la existencia de un Mesías con otra naturaleza! Con un mensaje nuevo, proclamando un Reino diferente, mostrando tal grado de humildad.

4. El verdadero milagro en nuestras vidas

No podemos menos que comprender, que los milagros no son realizados para conversión,

¡los milagros no convierten a nadie! la dureza, la incredulidad del corazón  del hombre es tal,

que aun los milagros más extraordinarios, más sobrenaturales, más compasivos que el Señor pueda regalarnos,

no nos permiten acercarnos a Él, no nos llevan al conocimiento del Dios Verdadero.

Comprender que la memoria de corto plazo que el hombre tiene, le lleva a olvidar muy pronto, tanto el milagro como al Hacedor del milagro.

  • Nuestra realidad ante los milagros:

¿Cuántas veces hemos recibido grandes milagros de Dios, hemos hecho cultos de acción de gracias por el favor recibido,

hemos llorado y hemos dado testimonio, pero luego de un par de meses, olvidamos congregarnos? Dejamos de necesitar de Él!

Aprendamos a no buscar milagros, sino, buscar a Jesucristo!

La ingratitud  acompaña al corazón endurecido del hombre.

Solamente la Palabra de Verdad,  es la que transforma las vidas, es la que nos lleva al conocimiento del Dios Vivo,

es la que nos lleva a la obediencia y a la rendición del “yo” que tanto obstruye la formación del carácter de Cristo en nosotros, y aleja toda incredulidad.

Solo la Palabra produce el verdadero milagro 

 

Bibliografía:
  • William Hendriksen “Comentario al Evangelio de Marcos” Michigan 1979. Libros Desafío, 1998
  • Comentario Bíblico Mundo Hispano, Tomo 15, Editorial Mundo Hispano, Alabama Estados Unidos de América, 1999.
  • Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia, Tomo II: El Nuevo Testamento, Casa Bautista de Publicaciones, Alabama, Estados Unidos de América, 1999
  • Carlos A. Morris, “Comentario Bíblico del Continente Nuevo” Evangelio según San Marcos, Editorial Unilit, Miami, Fl. EE.UU
  • E-Sword-the Sword of the LORD with an electronic edge
  • Diccionario Strong en español
  • Diccionario Nuevo Testamento W. E. Vine
  • Biblia Nueva Versión Internacional 1999
  • Biblia Reina Valera 1960

[1] Biblia Reina Valera, 1960

[2] William Hendriksen “Comentario al Evangelio de Marcos” Michigan 1979. Libros Desafío, 1998

[3] Biblia Reina Valera, 1960

[4] Ídem

 

[5] William Hendriksen “Comentario al Evangelio de Marcos” Michigan 1979. Libros Desafío, 1998

[6] Comentario Bíblico Mundo Hispano, Tomo 15, Editorial Mundo Hispano, Alabama Estados Unidos de América, 1999.

[7] Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia, Tomo II: El Nuevo Testamento, Casa Bautista de Publicaciones, Alabama, Estados Unidos de América, 1999

[8] William Hendriksen “Comentario al Evangelio de Marcos” Michigan 1979. Libros Desafío, 1998

[9] Ídem

[10] Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno, e-Sword- the Sword of the LORD whit an electronic edge.

[11] Biblia Reina Valera 1960

[12] William Hendriksen “Comentario al Evangelio de Marcos” Michigan 1979. Libros Desafío, 1998

[13] Ídem

[14]  Carlos A. Morris, “Comentario Bíblico del Continente Nuevo” Evangelio según San Marcos, Editorial Unilit, Miami, Fl. EE.UU.